Saludamos la fundación del capítulo Colombiano de ILPS, luchar por la justicia social en Colombia y en el mundo

Saludamos la fundación del capítulo Colombiano de ILPS, luchar por la justicia social en Colombia y en el mundo
Por el Prof. José María Sison
Presidente del Comité Internacional de Coordinación
Liga Internacional de La Lucha de Los Pueblos
10 de agosto de 2018

El Comité Internacional de Coordinación y el conjunto de la Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos, dan la bienvenida y celebran la fundación de nuestro capítulo nacional en Colombia. Consideramos que este es un evento altamente significativo para el pueblo de Colombia en un momento de creciente lucha popular y empeoramiento de la crisis del sistema gobernante nacional; y para otros pueblos del mundo en un momento de intensificación de la resistencia y la crisis cada vez peor del sistema capitalista mundial.

Agradecemos y felicitamos a La Corporación para la Investigación y la Educación Popular-CIEP-, El Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo -MODEP-, El Movimiento por el Constituyente Popular-MCP-, el Colectivo Nacional Sindical Clasista “Guillermo Marín” – CNSCGM- y la Organización de Mujeres del Pueblo de Colombia-OMCP- por unirse y realizar esta Asamblea Constitutiva para fundar el Capítulo Colombia de la ILPS.

Nos alegramos de que sean conscientes de la necesidad de integrar su capítulo y las luchas del pueblo colombiano con la solidaridad internacional de las luchas desarrolladas por los pueblos del mundo que buscan mejores condiciones sociales y políticas y que esté decidido a vincularse con la ILPS con el propósito de generar solidaridad desde Colombia hacia otros pueblos del mundo.

Estamos seguros de que con la formación de su capítulo nacional, la ILPS se fortalece como un frente unido democrático y antiimperialista de las organizaciones de masas que despiertan, organizan y movilizan a los pueblos para las luchas contra la dominación ideológica, política, militar, económica, social y cultural del imperialismo.

Les aseguramos que la ILPS y sus más de 200 organizaciones miembros en 40 países en los cinco continentes continuarán luchando y fortaleciendo la unidad, la cooperación y la coordinación de las luchas democráticas y antiimperialistas en todo el mundo desarrollando acciones en torno a 17 temas multisectoriales.

Abordamos las cuestiones más importantes que involucran los derechos y el bienestar del pueblo, ahora y en el futuro, contra la opresión y la explotación por parte del capital monopolista internacional y las clases reaccionarias locales. Albergamos esperanza en un futuro fundamentalmente mejor y más brillante en el que la clase trabajadora y los oprimidos gocen de independencia nacional, democracia, justicia social, desarrollo real, progreso cultural y solidaridad internacional.

Es oportuno y apropiado que se haya adoptado como tema de su asamblea la demanda de justicia social. Todo el mundo sabe que las FARC han firmado un acuerdo de paz con el reaccionario gobierno colombiano y que la validez y la viabilidad de tal acuerdo se cuestionan porque la justicia social no se puede realizar bajo el dominio del imperialismo estadounidense y las clases reaccionarias y que la opresión y la explotación del pueblo no dejan de agravarse.

Su asamblea se encuentra en una excelente posición para describir la historia y las circunstancias actuales del pueblo de Colombia. Por lo tanto, podemos entender el contexto en el que su capítulo desempeñará un papel en el servicio al pueblo. Esperamos con interés el éxito de la asamblea en definir la estructura, la dirección, las tareas y las responsabilidades de sus Estatutos. Proponemos ahora hacer una presentación del contexto internacional en el cual el pueblo de Colombia y otros pueblos tienen el deber de librar luchas democráticas y antiimperialistas.

Después de la plena restauración del capitalismo en los países gobernados por los revisionistas y el colapso de la Unión Soviética durante los años de 1989 a 1991, Estados Unidos emergió como el aparente ganador en la Guerra Fría y la única indiscutible superpotencia. Proclamó la perpetuidad del capitalismo y la muerte del socialismo. Procedió a impulsar con fuerza la política económica neoliberal de desenfrenada avaricia capitalista y la política neoconservadora de continuas guerras de agresión contra Afganistán, Iraq, la ex Yugoslavia, Libia, Siria, Yemen y otros países.

Estados Unidos no tuvo plenamente en cuenta las implicaciones y las consecuencias de que China y Rusia se convirtieran en potencias capitalistas además de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea. Se llenó de alegría haber emprendido ciertas políticas en la década de 1980 que aceleraron la integración de China en el mundo capitalista concediéndole ampliamente la fabricacion de productos de consumo, y que obligaron a la Unión Soviética a una costosa carrera de armamentos que, junto con la invasión soviética de Afganistán, agravó el estancamiento y el declive de la economía soviética.

Los Estados Unidos suponían que podrían seguir dominando el sistema capitalista mundial financiando la economía de los EE. UU. y centrándose en la fabricación de grandes artículos, especialmente los producidos por el complejo industrial militar, y librando guerras de agresión para mantener a flote a la economía de los EE. UU. con producción bélica y para aumentar los estados clientes y expandir el territorio económico y la influencia política de Estados Unidos en el exterior.

Pero a largo plazo los costes de conceder la fabricación de productos de consumo a China y participar en guerras de agresión socavaron la fortaleza de los Estados Unidos y aceleraron su declive estratégico. A fines de la década de 1980, Estados Unidos se convirtió en el mayor deudor del mundo por ser el mayor acreedor. No pudo detener el aumento y el empeoramiento de la recurrencia de las crisis económicas y financieras dentro de los Estados Unidos y el sistema capitalista mundial.

Bajo el régimen de política neoliberal, la aceleración de la acumulación y concentración de capital en manos de unos pocos, a través de la congelación de salarios, los recortes de impuestos para las corporaciones y los ricos, el recorte del gasto social por parte del gobierno y otras medidas de austeridad, la liberalización de la inversión y del comercio, la privatización de los bienes públicos rentables y la desnacionalización de las economías subdesarrolladas ha provocado repetidamente una peor crisis de sobreproducción y el rápido aumento de la deuda pública debido al rescate de las empresas favorecidas y otros intentos inútiles de revivir la demanda y el empleo.

Los burgueses súper ricos del mundo que son meramente el uno por ciento de la población poseen la mitad de la riqueza del mundo. Su proporción ha aumentado del 42.5 por ciento en 2008 al 50.1 por ciento en 2017. Según los últimos datos del Instituto Internacional de Finanzas, al final del primer trimestre de 2018, la deuda global ha disparado a 247 billones de dólares, que es un 318 por ciento del PIB mundial. Esta es la burbuja más grande que se espera que estalle pronto.

Mientras tanto, China ha seguido acumulando superávits comerciales y aumentando el déficit comercial y la deuda pública de los Estados Unidos. Rusia ha podido recuperarse de la fuerte caída económica y la agitación social como resultado del colapso de la Unión Soviética en 1991 al hacer uso de sus enormes ingresos petroleros. El colapso de las hipotecas en los Estados Unidos, que comenzó a hacerse visible en 2006 y provocó la debacle financiera mundial de 2008, ha llevado a una prolongada depresión económica mundial.

Todas las cumbres y las conferencias de los poderes capitalistas (el G-7, la OCDE y el G-20), de las agencias multilaterales controladas por los Estados Unidos (el FMI, el Banco Mundial y la OMC) y varios grupos de estados no han podido resolver la crisis de sobreproducción mundial cada vez más grave y el recurso a enormes deudas de los hogares, las empresas y los bancos centrales. China ha representado la mayor parte del crecimiento económico mundial en medio del estancamiento y la depresión de la economía mundial. Por el contrario, se ha puesto de manifiesto el declive estratégico de Estados Unidos, especialmente en términos económicos.

Ahora vemos a Estados Unidos cada vez más debilitado hasta el punto de que no puede dictar de manera unilateral y única lo que quiere en un mundo multipolar. Ahora nos enfrentamos a un sistema capitalista mundial en el que las principales potencias capitalistas compiten y se enfrentan cada vez más. El instigador Número uno de la política económica neoliberal ahora está propugnando lo contrario, que es el proteccionismo, y está planeando retirar las concesiones económicas y financieras que le había dado a China desde la década de 1980. Ha iniciado una guerra comercial con China. Y continúa ejerciendo presiones militares y políticas sobre Rusia, en sus fronteras y sus aliados en otros lugares.

China y Rusia han consolidado sus relaciones estrechas de beneficio mutuo y han formado el BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai ( SCO) para contrarrestar las iniciativas de política exterior de los Estados Unidos. En contraste, Estados Unidos bajo la administración de Trump está tratando de impulsar la política “ América Primero” imponiendo aranceles a las importaciones incluso de sus aliados tradicionalmente más cercanos y está exigiendo mayores contribuciones financieras a la OTAN por parte de sus aliados europeos. Alemania y Francia están cada vez más en desacuerdo con los Estados Unidos en una amplia gama de cuestiones.

En el este de Asia, Estados Unidos encuentra en Japón y Australia sus aliados más dóciles para tratar con China, la ASEAN ( Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y el sur y el norte de Corea. Pero es superado cada vez más en el noreste de Asia. En el sudeste asiático, China se ha puesto en desventaja al reclamar la propiedad de más del 90 por ciento del Mar del Sur de China en violación de la CNUDM (la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar) y por lo tanto ofende a varios Estados miembros de la ASEAN. En el sur de Asia, India y China están reduciendo la influencia de Estados Unidos. En Asia Central, Asia Occidental y África, los Estados Unidos han desperdiciado sus recursos al preocuparse por las guerras de agresión en contraste con los esfuerzos de China para realizar su Iniciativa de Cinturón y Ruta.

En América Latina, Estados Unidos tiene aliados reaccionarios y muchos activos políticos y económicos para usar contra las fuerzas y el pueblo antiimperialistas, democráticos y revolucionarios y también contra lo que considera como las incursiones de China en ciertos países. Pero gobiernos no menos, como los de Cuba y Venezuela, han continuado oponiéndose a las sanciones de los Estados Unidos y otras imposiciones. Pero podemos esperar que los Estados Unidos sean implacables al tratar de imponer el dominio sobre una región cercana que durante mucho tiempo ha sido considerada como su propio patio trasero. Debemos estar preparados para la intensificación de las diversas formas de lucha entre el imperialismo estadounidense y los pueblos de América Latina.

Todavía estamos en la era del imperialismo y la revolución proletaria. La traición del socialismo por parte del revisionismo moderno no ha puesto fin a la lucha de época entre la burguesía y el proletariado y los justos y nobles objetivos de luchar por la liberación nacional, la democracia y el socialismo contra el imperialismo estadounidense y toda reacción. Desde 1991, el pueblo ha sufrido las intolerables crisis económicas y financieras y las guerras de agresión y desea resistir al imperialismo y a toda reacción.

Las potencias imperialistas están una vez más en un período de competencia económica cada vez más intensa y rivalidad política entre ellas y están aumentando su opresión y explotación de los pueblos del mundo. Actuando de acuerdo con sus estrechos intereses egoístas, están induciendo involuntariamente al proletariado y al pueblo a levantarse y liberarse. El pueblo no puede aceptar la opresión y la explotación sin luchar por la emancipación. En los próximos 5 a 10 años, veremos el estallido sin precedentes de las burbujas económicas y políticas del sistema capitalista mundial y el aumento sin precedentes de la resistencia popular.

Ahora estamos en medio de una gran agitación y trastornos de proporciones globales sin precedentes. Estamos en un período de transición hacia un período de resurgimiento de las fuerzas y pueblos revolucionarios contra el imperialismo estadounidense y la reacción. En este período, veremos cada vez más en los países capitalistas industriales la lucha subibaja entre los movimientos fascistas y los movimientos antifascistas que son de carácter democrático y socialista. En los países menos desarrollados, veremos cada vez más el ascenso de los movimientos fascistas y los movimientos del proletariado y del pueblo que luchan por la liberación nacional, la democracia y el socialismo.

En este período de transición, debemos hacer todo lo posible para despertar, organizar y movilizar al pueblo en diversas formas de lucha revolucionaria a fin de aislar y derrotar al imperialismo yanqui y sus aliados reaccionarios. De este modo, podemos asegurar nuestro avance hacia el período de resurgimiento revolucionario de proporciones globales sin precedentes.

¡Viva el capítulo colombiano de ILPS!
¡Viva el pueblo de Colombia!

¡Viva la solidaridad internacional!

See english translation below

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Hail the founding of the Colombia chapter of ILPS, fight for social justice in Colombia and in the world
By Prof. Jose Maria Sison
Chairperson
International Coordinating Committee
International League of Peoples´ Struggle
August 10-1, 2018

The International Coordinating Committee and entirety of the International League of Peoples´ Struggle (ILPS), welcome and hail the founding of our national chapter in Colombia. We consider this a highly significant event for the people of Colombia at a time of rising popular struggle and worsening crisis of the domestic ruling system; and for other peoples of the world at a time of intensifying resistance and worsening crisis of the world capitalist system.

We thank and congratulate La Corporación para Investigación y la Educación Popular-CIEP-, El Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo -MODEP-, El Movimiento por la Constituyente Popular-MCP-, el Colectivo Nacional Sindical Clasista “Guillermo Marín”-CNSCGM- y la Organización de Mujeres del Pueblo de Colombia-OMCP- for coming together and realizing this Constitutive Assembly to found the Colombia Chapter of the ILPS.

We are elated that you are cognizant of the need to integrate your chapter and struggles of the Colombian people with the international solidarity of the struggles developed by the peoples of the world who seek better social conditions and policies and that you are determined to link yourselves to the ILPS with the purpose of generating solidarity from Colombia towards other peoples of the world.

We are confident that with the formation of your national chapter the ILPS becomes stronger as a united democratic and anti-imperialist front of the mass organizations that arouse, organize and mobilize the peoples for the struggles against the ideological, political, military, economic, social and cultural domination of imperialism.

We assure you that the ILPS and its more than 200 member-organizations in 40 countries in the five continents will continue to strive for and strengthen unity, cooperation and coordination of the anti-imperialist and democratic struggles throughout the world by developing actions around 17 multisectoral concerns.

We take up the most important issues that involve the rights and well-being of the people now and in the future against oppression and exploitation by international monopoly capital and the local reactionary classes. We look forward to a a fundamentally better and brighter future where the working class and the oppressed people enjoy national independence, democracy, social justice, real development, cultural progress and international solidarity.

It is timely and appropriate that you have adopted as the theme of your assembly the demand for social justice. The whole world knows that the FARC has co-signed a peace agreement with the reactionary Colombian government and that the validity and viability of such an agreement is under question because social justice cannot be realized under the dominance of US imperialism and the reactionary classes and the oppression and exploitation of the people are escalating.

Your assembly is in an excellent position to describe the history and current circumstances of the people of Colombia. Thus, we can understand the context in which your chapter shall play a role in the service of the people. We look forward to the success of the assembly in defining the structure, direction, tasks and responsibilities of your charter. We propose to make a presentation now of the international context in which the people of Colombia and other peoples have the duty to wage anti-imperialist and democratic struggles.

After the full restoration of capitalism in the revisionist-ruled countries and the collapse of the Soviet Union in the years of 1989 to 1991, the US emerged as the apparent winner in the Cold War and the unchallenged sole superpower. It proclaimed the perpetuity of capitalism and the death of socialism. It proceeded to push hard the neoliberal economic policy of unbridled capitalist greed and the neoconservative policy of continuous wars of aggression against Afghanistan, Iraq, the former Yugoslavia, Libya, Syria, Yemen and other countries.

The US did not consider fully the implications and consequences of China and Russia becoming capitalist powers in addition to the US, Japan and the European Union. It was overjoyed by having undertaken certain policies in the 1980s that accelerated the integration of China in the capitalist world by conceding to it consumer manufacturing in a big way and that drew the Soviet Union to a costly arms race that, together with the Soviet invasion of Afghanistan, aggravated the stagnation and decline of the Soviet economy.

The US presumed that it could continue to dominate the world capitalist system by financializing the US economy and by focusing on the manufacture of big items, especially those produced by the military-industrial complex, and waging wars of aggression in order to buoy up the US economy with war production and to increase client states and expand US economic territory and political influence abroad,

But in the long run, the costs of conceding consumer manufacturing to China and engaging in wars of aggression undermined the strength of the US and accelerated its strategic decline. At the end of the 1980s, the US became the biggest debtor of the world from being the biggest creditor. It could not stop the increased and worsening recurrence of the economic and financial crises within the US and world capitalist system.

Under the neoliberal policy regime, the acceleration of the accumulation and concentration of capital in the hands of a few through the wage freeze, tax cuts for the corporations and the wealthy, cutback on social spending by government and other austerity measures, liberalization of investment and trade, privatization of profitable public assets and the denationalization of underdeveloped economies has repeatedly brought about a worse crisis of overproduction and the rapid increase of the public debt due to the bail out of favored companies and other futile attempts at reviving demand and employment.

The world´s bourgeois superrich who are merely merely one per cent of the population own half of the world’s wealth. Their share have increased from 42.5 per cent in 2008 to 50.1 per cent in 2017. According to the latest data of the International Institute of Finance, at the end of the first quarter of 2018, global debt has galloped to 247 USD trillion, which is 318 percent of the global GDP. This is the biggest bubble expected to burst soon.
In the meantime, China has continued to accumulate trade surpluses and increase the US trade deficit and public debt. Russia has been able to recover from the steep economic dive and social turmoil as a result of the collapse of the Soviet Union in 1991 by availing of its huge oil income. The mortgage meltdown in the US, which started to become conspicuous in 2006 and resulted in the global financial meltdown of 2008. has led to a protracted global economic depression.

All the summits and conferences of the capitalist powers (G-7, OECD & G-20) , US-controlled multilateral agencies (IMF. World Bank & WTO)and various groups of states have been unable to solve the ever worsening global crisis of overproduction and the resort to huge debts of households, corporations and central banks. China and oil producing countries have shown economic growth above the low stagnant global average. In contrast, the strategic decline of the US has become exposed, especially in economic terms.

We now see the US as increasingly debilitated to the point that it cannot solely and unilaterally dictate what it wants in a multipolar world. We now confront a world capitalist system in which the major capitalist powers are increasingly competing and contending with each other. The No. 1 instigator of the neoliberal economic policy is now instigating the opposite, which is protectionism, and is scheming to take back the economic and financial concessions it had given to China since the 1980s. It has initiated a trade war with China. And it continues to exert military and political pressures on Russia, on its borders and its allies elsewhere.

China and Russia have consolidated their relations of mutual support and have formed the BRICS and the SCO to counter US foreign policy initiatives. In contrast, the US under the Trump administration is trying to push America First policy by imposing tariffs on imports even from its traditionally closest allies and is demanding higher financial contributions to the NATO from its European allies. Germany and France are increasingly at odds with the US on a wide range of issues.

In East Asia, the US has more pliant allies in Japan and Australia in dealing with China, ASEAN and the south and north of Korea. But it is increasingly outmaneuvered in Northeast Asia. In Southeast Asia, China has put itself at a disadvantage by claiming ownership over 90 per cent of the South China Sea in violation of the UNCLOS and thus offending several member-states of the ASEAN. In South Asia, US influence is being diminished by India and China. In Central Asia, West Asia and Africa, the US has wasted its resources by preoccupying itself with wars of aggression in contrast to the efforts of China to realize its Belt and Road Initiative.

In Latin America, the US has reactionary allies and plenty of political and economic assets to use against the anti-imperialist, democratic and revolutionary forces and the people and also against what it considers as the incursions of China in certain countries. But governments no less, like those of Cuba and Venezuela, have continued to stand up against US sanctions and other impositions. But we can expect the US to be relentless in seeking to impose dominance on a nearby region which it has long regarded as its own backyard. We must be ready for the intensification of various forms of struggle between US imperialism and the peoples of Latin America.

We are still in the era of imperialism and proletarian revolution. The betrayal of socialism by modern revisionism has not put to an end the epochal struggle between the bourgeoisie and proletariat and the just and noble objectives of fighting for national liberation, democracy and socialism against US imperialism and all reaction. Since 1991, the people have suffered the intolerable economic and financial crises and the wars of aggression and are desirous of resisting imperialism and all reaction.

The imperialist powers are once more in a period of intensifying economic competition and political rivalry among them and are escalating their oppression and exploitation of the peoples of the world. Acting according to their narrow selfish interests, they are unwittingly goading the proletariat and people to rise up and liberate themselves. The people cannot accept oppression and exploitation without fighting for emancipation. In the next 5 to 10 years, we shall see the unprecedented bursting of the economic and political bubbles of the world capitalist system and the unprecedented rise of people´s resistance.

We are now in the midst of great turmoil and upheavals of unprecedented global proportions. We are in a period of transition to a period of resurgence of the revolutionary forces and people against US imperialism and reaction. In this period, we shall increasingly see in the industrial capitalist countries the see-sawing struggle between fascist movements and the anti-fascist movements that are democratic and socialist in character. In the less developed countries, we shall increasingly see the rise of fascist movements and the movements of the proletariat and people who fight for national liberation, democracy and socialism.

In this period of transition, we have to do our best in arousing, organizing and mobilizing the people in various forms of revolutionary struggle in order to isolate and defeat US imperialism and its reactionary allies. Thus, we can ensure our advance to the period of revolutionary resurgence of unprecedented global proportions.

Long live the Colombia chapter of the ILPS!
Long live the people of Colombia!
Long live international solidarity!

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